Aina Calafat
Técnica en Agroecología, Valldemossa

Soy de Valldemossa, hija de marger valldemossí y campesina británica (valldemossina de adopción). En mi caso la vinculación en la Serra no fue una elección consciente, pero creo que sin embargo no es una condición que nadie pueda elegir, una vez has entrado en contacto ya te quedas enganchada para siempre.
Soy bióloga, casi toda mi vida laboral ha estado vinculada a la producción ecológica y la defensa de un modelo agroalimentario más justo y sostenible.
Ahora mismo trabajo en la SEAE (Sociedad Estatal de Agricultura Ecológica y Agroecología) y en relación con la Serra de Tramuntana estamos tratando de impulsar el desarrollo de un modelo agroalimentario ecológico, territorializado y que cuente con todos los actores, junto con Tramuntana XXI y APAEMA (Asociación de la Producción Agraria Ecológica de Mallorca).
También formo parte de la ONGD valldemossina Illes Solidàrias amb el Sud, que lleva más de 10 años desarrollando actividades para el fomento de la soberanía alimentaria a nivel municipal y autonómico.
La belleza y la calidad de vida que ofrece de forma natural Mallorca, y concretamente la Serra de Tramuntana, la hace golosa para todos, ya sea para que todos quisiéramos vivir, quisiéramos poseer un trocito o sacar provecho. Quizá la mayor dificultad que nos podemos encontrar para ser más respetuosos con la Serra de Tramuntana y desarrollar un modelo económico, de vida y alimentario más sostenible y territorializado sea desprendernos de este sentimiento de propiedad que ella misma despierta. El mayor reto es ser capaces de vivir, vivir y al mismo tiempo conservar colectivamente.
Que las personas que vivimos en y de la Serra de Tramuntana le demos el valor que tiene y respetemos su patrimonio natural, así como el patrimonio cultural y cultivado, es fundamental para garantizar su sostenibilidad y continuidad en el tiempo. Con el trabajo que intentamos desarrollar la actividad económica y vital sigue, pero en la actividad agraria se prescinde del uso de productos tóxicos por la naturaleza y por las personas (como insecticidas de síntesis o herbicidas cancerígenos como el glifosato), se mejora la fertilidad del suelo y toda la red empresarial y social contribuye al consumo de productos agrarios y alimentarios locales, ecológicos y de temporada. De este modo, colectivamente desarrollamos una economía local, sostenible y más justa y nos apoyamos entre todas.
Amo la Serra porque ella nos ama, nos lo da todo sin pedir nada a cambio, así que querría ser capaz de amarla tan bien como ella me quiere a mí.