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Toni Colom. Gestor de la finca pública de Raixa, Bunyola.

Toni Colom Guasp

Gestor de la finca pública de Raixa, Bunyola

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Soy licenciado en Geografía desde el año 1999 y Máster en Paisaje y Postgrado en Sistemas de Información Territorial. Desde 1999 trabajé en la empresa privada realizando estudios de impacto ambiental y topografía. Desde 2001 trabajo en el Consell de Mallorca, los primeros 10 años como técnico de catalogación de patrimonio industrial (molinos, almazaras y otros elementos) y desde hace 8 años estoy al frente de la gestión de la finca pública Raixa realizando todo tipo de tareas, desde coordinación, tareas administrativas, de gestión, de supervisión de trabajos y estado de la finca, el funcionamiento diario, además de también poner las manos en tareas forestales, agrícolas, de jardinería y algunas de mantenimiento. Como se pueden imaginar en una finca como ésta siempre hay trabajos para hacer y nunca son suficientes las manos.

El hecho de haber nacido en Sóller te hace tener un vínculo intenso con la Serra de Tramuntana. Saber que estás cuidando uno de los elementos de más valor que tenemos en Mallorca como es Raixa te llena de motivación y satisfacción por sí mismo. En mi caso este trabajo tiene el valor añadido que lo haces como servicio público y en un espacio único, muy valorado por todos los mallorquines y mallorquinas como también por los foráneos que nos visitan.

También hay dificultades para llevar a cabo mi actividad, y son diversas y múltiples. Trabajando para la administración pública lo más complicado para mí es poder ejecutar tareas debiendo cumplir con los requisitos legales que se debe tener a la hora de manejar el dinero público. Todos los controles a superar hacen que los imprevistos sean casi imposibles de solucionar y los gastos deban preverse con mucho tiempo y tengan que justificarse escrupulosamente, con lo que estoy de acuerdo pero que ralentiza los trabajos si las comparamos con una gestión privada. Otras dificultades: falta de personal, falta de dinero para recuperar y mantener espacios, conciencia y conocimiento de la ciudadanía de cómo es la gestión pública de los espacios. Público no quiere decir que todo el mundo pueda hacer lo que quiera en cualquiera de los lugares, estar de cara al público y tener que dar explicaciones de todo también tiene su dificultad, parece que siempre estás sometido a una evaluación constante, pero eso a mí también me motiva.

Trabajar para conservar pero también para retornar al lugar que todos pensamos que se merece Raixa, es una actividad emocionante y que contribuye a preservar los valores de la Serra. Para mí los jardines son uno más de los valores importantes de un paisaje cultural que seguro que la UNESCO tuvo en cuenta a la hora de inscribir la Serra de Tramuntana dentro de su lista de sitios Patrimonio Mundial, por lo tanto trabajar en un sitio tan emblemático en este sentido como es Raixa y poder preservar sus majestuosos jardines pienso que es una contribución importante para conservar esta declaración. Dentro de las pocas hectáreas que tiene Raixa podemos encontrar comprimidos todo el resto de valores culturales y paisajes que encontraremos en la Serra: bosques, multitud de obras realizadas con la técnica de piedra en seco, cultura, patrimonio etnológico, paisaje agrario típico, ecosistemas de torrente, obras hidráulicas, obras artísticas, etc. Es una gran puerta de entrada o un pequeño compendio de todo lo que podremos encontrar repartido por toda la Serra.

¿Quien, que vive en Mallorca, no ama la Serra? La Serra de Tramuntana es nuestra identidad al igual que lo es el mar para una isla. Creo que no habrá ningún mallorquín que se imagine Mallorca sin la Sierra y todo lo relacionado con ella, y cada vez más parece que la gente que nos visita vuelve a valorar mucho la Serra de Tramuntana como lo hacían los primeros viajeros que se acercaron a conocer nuestra isla.

De la Serra me gusta mucho la cultura de montaña que se respira en la gente de sus pueblos, se nota el gran vínculo que existe con ella, la estima que se le tiene. Valoro que todavía sea un poco nuestro reducto para escaparse a estar en contacto con lugares más o menos que conservan sus raíces, con mucho valores y tradición, donde se encuentra mucha gente que tiene un gran espíritu de sacrificio para poder sacar provecho de un espacio tan complicado y exigente.

Para mí la Serra de Tramuntana es la que marca mi identidad y sensibilidad con el medio.