ESP_Prevención de incendios forestales
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PREVENCIÓN
DE INCENDIOS
FORESTALES
en la Serra de Tramuntana
Vivir cerca del bosque comporta una responsabilidad,
puesto que el riesgo de incendios forestales pone en
peligro tu seguridad. Si actúas adoptando medidas
de prevención y mitigación de incendios forestales
disminuyes la vulnerabilidad de tu casa frente a esta
amenaza y la conviertes en un espacio defendible
que ofrece oportunidades de controlar el fuego a los
equipos de extinción.
Antes que nada, hace falta que identifiques cuáles
son los elementos de vulnerabilidad que pueden
contribuir a la propagación de un incendio en tu casa
y en sus alrededores.
La topografía y
la ventosidad
del terreno son factores determinantes
en la propagación del fuego. Por
ejemplo, las edificaciones situadas en
las partes superiores de una pendiente,
en terrenos orientados al sur y en
tierras afectadas por vientos fuertes y
predominantes son especialmente
vulnerables al fuego. En estos casos, es
imprescindible que extremes las
medidas de prevención y mitigación de
incendios.
La estructura de la vegetación del
entorno de la vivienda, tanto de la
zona forestal próxima como de tu
jardín, es un camino de combustible
por donde el fuego puede avanzar.
Para que tu casa sea un espacio
defendible, establece una zona de
seguridad alrededor de tu casa de
mínimo treinta metros de radio donde
se evite la continuidad vertical y la
continuidad horizontal de la
vegetación.
La zona de seguridad
está formada por al menos tres ‘anillos’, dependiendo de la cantidad y densidad
de vegetación y otros elementos altamente combustibles que tenga:
1. Los alrededores de la vivienda: es el área adyacente
a las paredes exteriores de la edificación (hasta un
radio de mínimo diez metros).
2. La zona intermedia: es la zona que hay entre los
alrededores de la vivienda y el perímetro del terreno
(alrededor de los manantial y los veinte metros de
radio desde la edificación).
3. El perímetro: es el área de defensa más lejana de la
edificación y la que está más cerca de la zona
forestal (de los veinte a los treinta metros de radio, o
más si las condiciones topográficas y/o de viento lo
requieren).
Hay una gran diversidad de estrategias para
disminuir la vulnerabilidad de tu casa,
estableciendo la zona de seguridad sin
continuidad vertical y horizontal de los
elementos inflamables y combustibles.
Por ejemplo, la agricultura, la silvicultura, la
ganadería y algunas actividades de ocio al aire
libre te pueden ayudar a generar zonas de
seguridad alrededor de tu casa, puesto que
implican reducir la continuidad de la
vegetación.
Tu casa es tan vulnerable como el elemento
más vulnerable que tenga. Para que tu casa
sea un espacio defendible, además de la
topografía y la estructura de la vegetación,
ten en cuenta los siguientes elementos:
PIROJARDINERÍA
En el jardín y en el entorno de tu casa, retira la vegetación muerta
o seca cada vez que se acumule, trata de mantener su humedad
durante todo el año y elige variedades vegetales que tengan un
menor índice de inflamabilidad y combustibilidad. Puedes consultar
el listado de especies de la ‘Guía de prevención de los incendios
forestales para viviendas en zona forestal de las Islas Baleares’ de
la Consellería de Medi Ambient i Territori (2021).
VALLAS
Evita que estén hechos de material fino, seco y muerto que
transmita el fuego rápidamente (como es el caso de las vallas
de brezo o cipreses), asegúrate que la línea que forman las
vallas no entre en contacto directo con las paredes exteriores y
cubiertas de tu casa, y evita podas que fomenten la
acumulación y grosor de material vegetal muerto en el interior.
Una buena opción son los muros de piedra, ladrillo, hormigón o
metal, solo o combinados con vegetación discontinua.
VÍAS DE ACCESO
Y SALIDA
Es recomendable que tengan un mínimo de dos metros y
medio de anchura, desbrozar un mínimo de diez metros a
ambos lados de los caminos que conducen a tu casa y, en
caso de ser posible, es conveniente que la vivienda tenga más
de una vía de acceso.
MATERIALES Y TIPOS
DE CONSTRUCCIÓN
Los grandes ventanales o las cubiertas con vegetación suponen
una mayor vulnerabilidad de las viviendas frente al riesgo de
incendios. Es recomendable que los materiales de los elementos
constructivos (paredes, cubiertas, casetas de almacenamiento,
etc.) sean resistentes al fuego: la piedra, el ladrillo, la teja o el
hormigón son mejores opciones que la madera, el carrizo, o los
materiales sintéticos. También es importante tener materiales y
sistemas de aislamiento adecuados.
CUBIERTAS Y
PORCHES
Es conveniente que los tejados y porches estén inclinados,
mantener el tejado y sus canales de evacuación de agua
limpias, y emplear canaletas que estén hechas de latón u otro
material resistente al fuego. Si la cubierta de tu casa tiene
claraboyas, es mejor que sean de doble acristalamiento.
CHIMENEAS Y OTRAS
SALIDAS DE HUMO
Tienen que tener instaladas rejas de diámetro pequeño o
matachispas y las chimeneas se tienen que mantener
limpias de hollín.
VENTANAS Y
PUERTAS
Es preferible que estén hechas de materiales poco inflamables
y combustibles (mejor la madera tratada o maciza, el aluminio
y el acero que el PVC el metacrilato y los policarbonatos), que
consten de vidrios dobles y que se cierren el más
herméticamente posible. Es conveniente que consten de
persianas tipo mallorquinas mantenidas en buen estado e
instalar ribetes u otros elementos protectores en las puertas.
MOBILIARIO Y
ELEMENTOS EXTERIORES
Es recomendable que esté hecho de materiales poco inflamables y
combustibles, como por ejemplo de piedra, hierro forjado, madera tratada o
madera maciza. Si están hechos otros materiales más inflamables y
combustibles, sitúalos de forma que no entren en contacto con paredes o
soportales. Si tienes barbacoa, casetas prefabricadas, caravanas o coches
aparcados a tu terreno, colócalas sobre una base de material no
combustible y evita que crezca la vegetación a su alrededor. Es preferible
que la barbacoa esté construida de obra (con techo y tres paredes
laterales) y que tenga una salida de humo tipo chimenea (con rejas de
diámetro pequeño o matachispas).
ALMACENAMIENTO DE
MATERIALES COMBUSTIBLES
Es esencial que las pilas de leña, los *trastos acumulados, los botes de
pinturas y similares, estén separados de la vivienda, otros materiales
altamente inflamables (mobiliario exterior) y de la vegetación. Es
especialmente importante que los generadores y cuadros eléctricos, motores,
tanques de gas (propano, bombonas de butano), y tanques de líquidos
inflamables (gasolina, gasóleo) se sitúen en recintos aislados, protegidos y
ventilados y separados de la vegetación o incluso enterrados, siguiendo las
indicaciones particulares del depósito y el tipo de terreno.
PUNTOS DE AGUA
ACCESIBLES
Es conveniente que tengas algún punto de toma de agua en el exterior de la
vivienda, como por ejemplo una manga de irrigación flexible y bastante larga
para dar la vuelta en la casa. En caso de tener piscina y/o lavadero, se
recomienda que estos sean accesibles porque los servicios de extinción de
tierra y aire los puedan usar.
En las urbanizaciones inmersas y próximas a
bosques tenemos que aplicar la misma lógica
de prevención de incendios forestales que
tenemos en las casas particulares.
Entran en acción factores como la
topografía, los vientos dominantes, la
estructura y la tipología de vegetación
disponible para quemar.
Para convertir una urbanización en un espacio defendible hay que
tomar medidas sobre la estructura de la vegetación. En las áreas
perimetrales que delimitan la zona urbanizada es esencial establecer
una zona de seguridad de mínimo de 30 metros sin vegetación densa.
En las zonas verdes internas en la urbanización (torrenteras, aceras
de las calles, parques infantiles, campos de deporte al aire libre y
parcelas no construidas) hay que evitar la continuidad horizontal y
vertical de arbustos, árboles y plantas, así como mantener la
humedad de la vegetación.
El plan de autoprotección es el documento donde plasmar el conjunto
de acciones y medidas de prevención de incendios forestales que se
tienen que tomar en la urbanización. La responsabilidad de elaborar
este plan es del conjunto de propietarios con el apoyo del
ayuntamiento, y en conformidad con el que establezca el órgano
competente que corresponda.
La implicación vecinal puede contribuir a proteger una urbanización
frente al riesgo de incendios forestales. Identificar los elementos más
vulnerables, estudiar cuáles son las medidas de prevención y
mitigación más adecuadas en cada contexto, y ponerlas en práctica,
es una tarea colectiva.
Con la colaboración de todos y todas,
generamos comunidades informadas,
preparadas y más seguras, a la vez que
propiciamos paisajes resilientes frente a los
incendios forestales.
¡PREVENIR ES ACTUAR!
Textos e imagenes: Maria Cifre