20181111_UH_Comercio cataliner
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El comercio
‘cataliner’,
en extinción
La gentrificación expulsa a los vecinos
de Santa Catalina y dinamita negocios
tradicionales por la invasión extranjera
que se hace hueco a golpe de talón
103
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e la carbonería al
estudio de yoga. De
la peluquería que
hace la permanente
a jubiladas y afeita a
navaja, al coffee shop
Ofertas
que ofrece tostada
de aguacate. El panorama comer-
millonarias a la
cial de Santa Catalina ha vivido una
transformación tal que no la reco-
puerta de casa
M
nocen ni sus propios vecinos. El bar ás de un vecino narra
Progreso que ilustra la portada de casos de llamadas a la
este suplemento es todo un ejem- puerta de extranjeros
plo de la mutación: del llonguet y el con un mensaje claro: «Quiero
reventat, a la barbacoa coreana. An- comprar esta casa». Todo esto
taño arrabal de pescadores, luego sin un cartel de ‘Se Vende’ que
polígono industrial de la ciudad y indique que está en el mercado.
desde hace años, un Soho interna- El propio Jaume Gual fotografia-
cional tras el paso del huracán lla- ba un edificio abandonado de
mado gentrificación. Así lo certifica Santa Catalina este mismo vera-
el informe de la entidad ciudadana no «y había un hombre esperan-
Palma XXI, que señala que a la mar- do. Como si estuviera al acecho.
cha paulatina de vecinos se suma el Se acercó a mí para saber si era
cierre de comercios tradicionales. el propietario». Otro ejemplo de
Además del consabido encareci- esta puja: un inglés llamó a la
miento del precio de la vivienda, se puerta de una casa con vistas al
constata una transformación en los mar. Pese a que el propietario Z1FMVRVFSÌB"SSJCB VOBBOUJHVBQFMVRVFSÌBFO"WFOJEB
negocios. De hecho, de los 529 ne- informó de que no estaba a la "SHFOUJOB&OMBGPUPEFBCBKP USBTFMEFSSJCPEFMFEJGJDJPTF
gocios contabilizados en planta ba- venta, el británico lanzó su ofer- DPOTUSVZÑVOPOVFWPZTFJOTUBMÑVOBJONPCJMJBSJB
ja, 160 se dedican a la restauración, ta. El vecino aceptó y más tarde
«un 33 por ciento», calcula Carlota reconoció a un amigo que «por ra impartir una conferencia sobre
Cabeza, coordinadora del informe dos millones de euros menos, se la gentrificación comercial de Pal-
de la gentrificación comercial. Y re- la hubiera vendido también». ma intensificada por la inversión
salta un dato interesante: hay veinte Otro vecino compró un local pe- extranjera y el turismo urbano.
inmobiliarias detectadas en el anti- queño y tras firmar la escritura «La calle Fábrica parece un par-
guo arrabal de pescadores, lo que Z$BSCPOFSÌB&OVOBDBS se fue a su propiedad. Pocas ho- que temático y el barrio de Santa
demuestra el intenso interés inver- CPOFSÌBTPCSFWJWÌBFO4BOU.BHÌ SF ras después, un sueco le ofreció Catalina ha pasado a ser un polígo-
sor extranjero por la zona. DVFSEPEFÈQPDBTQBTBEBT&O 300.000 euros más. Los hay que no de ocio nocturno», se lamenta
FMMPDBM ZBDFSSBEP FSBVOBJONPCJ tildan esta actitud de «acoso». este antiguo vecino de la barriada.
"-;"%&13&$*04 MJBSJBZFTUVEJPEFEFDPSBDJÑO El fotógrafo advierte que «si se viaja
Cabeza advierte que «se palpa el al- a otras ciudades, hay diseños simi-
to precio de los locales. Ha cambia- da vez menos pequeños comercios. positivas de estas fotos y volví a pa- lares. Son franquicias y sucursales
do su perfil tradicional y se adapta Jaume Gual es geógrafo, fotógrafo sar por los mismos comercios». Su bancarias. Estas fachadas antiguas
a la gente que ahora circula por el y cataliner de nacimiento. Miembro obra fotográfica costumbrista se ha de Santa Catalina eran singulares
barrio». Una muestra: un local con de Palma XXI, en los años 80 empe- plasmado en varios libros, entre porque obedecían al gusto personal
licencia de restaurante de 150 me- zó a fotografiar los comercios de su ellos Tiendas de Palma: antes y des- de cada comerciante». Mientras
tros, incluida terraza, se traspasa barrio por pura afición. «Fue una pués, un testimonio gráfico de la
por 1.700 euros al mes, un contrato casualidad, pero en 1987 hice fotos transformación comercial. Su traba- Z.POUFQÌP"SSBCBM&MRVF
de diez años y previo pago de de mi barrio y me olvidé de estas jo interesa tanto que la semana que GVFSBMVHBSEFSFVOJÑONÁT
140.000 euros. El vecino que que- instantáneas. Pasados unos años, viene ha sido convocado por el Co- FNCMFNÁUJDPEFMB[POBIBEBEP
da, pues, está acorralado y tiene ca- me encontré en un armario las dia- legio de Arquitectos de Valencia pa- MVHBSBVODPOPDJEPSFTUBVSBOUF
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«En 60 años no quedará ningún
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residente autóctono en el Casc Antic»
s el portavoz de un pero genera poco trabajo lo-
E colectivo que viene
alertando de la im-
parable transforma-
ción de Palma, em-
pujada por el turismo urbano
y la imparable inversión in-
mobiliaria. Santa Catalina ha
cal.
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—La intensidad turística lleva a
una intensidad inmobiliaria,
que se traduce en una trans-
sido uno de los primeros nú- formación comercial. Llegan
cleos que ha estudiado Palma miles de personas con gustos
XXI para comprender el éxo- diferentes y se les dan servi-
do del cataliner autóctono y cios cosmopolitas. El mercado
el comercio tradicional. de Santa Catalina es un eje y la
zona es un gastrobarrio a ni-
z1PSRVÈ4BOUB$BUBMJOBFT vel insular.
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MFT IPZCJCMJPUFDBQ×CMJDB BDPHJÑ —Se trata de un fenómeno z$ÑNPBGFDUBFTUFGFOÑNF
BDFOUFOBSFTEFQSFTBTSFQVCMJDB mundial. La vivienda es un OPBMSFTJEFOUFEFUPEBMBWJ
OBT&SBOiDVJEBEBTwQPSNPOKBT bien de cambio, en lugar de EB
RVFMBTBEPDUSJOBCBO hacerlo bienes industriales, ya que —Si es un vecino que se queda, so-
‘
se puede usar para el turismo. Allí bre todo si es mayor, no está en
donde hay un nivel de precios más condiciones para cambiar. Los pre-
bajos que la media europea, es un cios suben, el mercado se encarece
lugar interesante para comprar. En y ya no tiene acceso a sus sitios ha-
Santa Catalina buscan un sitio dife- bituales. El vecino se siente extraño
rente, con tranquilidad, buenas co- o marginado en su hábitat tradicio-
municaciones y seguridad. Hace nal.
diez o quince años que se puso de
moda, cuando empiezan las plata- z&MQBMNFTBOPIVZFPFTFYQVMTB
formas de Internet en el negocio -B EPEF[POBTFNCMFNÁUJDBT
turístico y se dispara, sobre todo de &OUSFWJTUB —La mayoría de los residentes desa-
2012 a 2017. Se puede comprobar parecen en Casc Antic y bahías. En
con el impuesto de plusvalía muni- +"6.&("3"6 el plazo de dos generaciones no
cipal, que muestra la alta intensi- QSFTJEFOUFEF quedará nadie. Se expulsa a los jó-
dad inmobiliaria. El primer sector 1BMNB99* venes y los vendedores se han deja-
económico de Palma es el inmobi- do alucinar por el precio de la vi-
Z&TUBODP"SSJCB GBDIBEB liario y mueve miles de millones, vienda.
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tanto, los vecinos más ancianos
conviven con terrazas y una oferta
que se parece muy poco a la que co-
nocieron en sus inicios. De hecho,
desde Palma XXI advierten que «se
quedan aislados porque se quedan
sin conocidos».
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Entre los pocos supervivientes que
quedan está la ferretería La Central,
Z#PMMFSÌB&OMBQMB[B7BQPS que tiene 110 años. Gabriel Serra es
IVCPVOBQBOBEFSÌBCPMMFSÌB)PZ uno de los propietarios y señala que
FTVOBWJWJFOEBFOQMBOUBCBKB «ha bajado mucho la clientela. La
mayoría de los vecinos son extranje-
ros y van a las grandes superficies».
Su padre empezó a trabajar como
aprendiz en la ferretería en 1934 y
veinte años después compró la mi-
tad del negocio. Ahora, su familia
lleva la empresa veterana y resiste
en medio de restaurantes thai y +BVNF(VBM GPUÑHSBGPEF1BMNB99*
pizzerías. «Antes, una familia entra- Z-B$FOUSBM
ba desnuda por el principio de Sant -BGFSSFUFSÌBEF4BOU el alquiler ha subido a 3.000 al mes. crementado, e incluso doblado, el
Magí y salía vestida, calzada, peina- .BHÌUJFOFNÁTEF Los europeos del norte llegan al número de alemanes, belgas, esta-
da y completamente equipada al fi- DJFOBÐPTZTJHVFMB barrio atraídos por su encanto y ba- dounidenses, suecos, franceses, bri-
nal de la calle dada la variedad de USBEJDJÑOGBNJMJBS(B rren las propiedades gracias a su ni- tánicos e italianos. Países que gozan
sus comercios», explica Serra. Su CSJFM4FSSBFTUFTUJHP vel de vida más alto. De hecho, se- de una economía más saneada que
negocio se ha adaptado y ampliado EFMBUSBOTGPSNBDJÑO gún las cifras del padrón municipal, la española y que pujan por el me-
hacia la náutica, una actividad que DPNFSDJBMEFMCBSSJP en 2008 había 8.971 habitantes en tro cuadrado. En el mercado de
tiene mucho tirón en la zona. la barriada, de los que 1.918 eran ex- Santa Catalina conviven puestos
El área vive una puja constante al tranjeros (21 %). A 1 de enero de tradicionales con puntos gastronó-
alza. Cuenta Serra que en un restau- 2018 había 9.049 cataliners, de los micos. Dicen los visitantes que este
rante del barrio entró un extranjero '0504 que 2.209 eran foráneos (24,5 %). barrio tiene un encanto especial.
y compró el local al dueño. Si el in- +.PSFZ+5PSSFT Pero por nacionalidades, se nota un Un encanto que sus antiguos veci-
quilino pagaba 1.000 euros, ahora +BVNF(VBM trasvase en esta década: se han in- nos ya no reconocen.